Si alguien ya había empezado a echar a los Red Bull y a Vettel en particular del campeonato de este año, tiene que salir con las orejas gachas de Bahréin. Total demostración de poderío del alemán, con pole y victoria incuestionable en el convulso y arenoso circuito de Sakhir. Una vez que se pudo celebrar la carrera con total normalidad, a pesar de las revoluciones internas en el país árabe, han mandado sólo la velocidad, el control y la pericia de los pilotos en un circuito bonito, muy colorista aunque demasiado vacío de afición, banderas y pasión por la mejor competición de coches deportivos del mundo.
Vettel, otra vez, Vettel. Ha tardado un poco en ganar su primera carrera de este año, pero ha llegado ya. Y estoy seguro de que no será la última, y que la siguiente no tarde mucho en llegar. Nada más darse el banderazo de salida, puso pies en polvorosa, y nadie fue capaz de seguirle, sacando mas de un segundo ya en la segunda vuelta a todos sus perseguidores. Como hace él, que parece que es fácil, sin errores, muy constante y ayudado por un coche y un equipo que bailan una danza perfecta al son que dicta el alemán. Sólo un piloto fue capaz de acercarse a Vettel, y no fue otro que Raikkonen. Sí, no me he equivocado al escribir. Iceman, a pesar de hacer el sábado una pésima clasificación, ha hecho una carrera espectacular, con una remontada de las que nos tiene acostumbrados. Si hubiera salido sólo un poco más adelante que esa undécima posición, otro gallo hubiera cantado para Vettel. Y es que el Lotus Renault ha demostrado una capacidad y una fiabilidad asombrosa, siendo el único capaz de acercarse a los Red Bull y, casi, de superarlos. Tanto es así que Romain Grosjean, compañero de equipo del finlandés, ha terminado tercero, en su primera subida al podio y, lógicamente, la mejor carrera de su vida. Está demostrado cual es el mejor motor del campeonato, sobre todo después de la mala actuación de los Mercedes, en general. Y no es otro que el Renault, por encima de alemanes y, desgraciadamente, italianos.
Y hablando de italianos, pues más de lo mismo. Pobre, muy pobre actuación de los bólidos rojos, certificando lo que decía Alonso hace pocos días, que aún tiene que mejorar el coche, y mucho. El lastre de los neumáticos duros continúa para los de Maranello, que parecen non acertar con la solución a un problema que arrastran desde hace ya mucho tiempo. Alonso es un magnífico piloto, pero sin un coche competitivo su puesto está donde ha terminado esta tarde, séptimo. Y es que si no le adelantan los Lotus o los Williams, son los Mercedes o los Force India los que arrancan las pegatinas a los bólidos rojos. Eso sin contar con los McLaren y los Red Bull que, a pesar de la carrera de hoy, están muy por delante de los Ferrari.
Sin embargo, el que me ha gustado hoy ha sido Massa. No es que haya hecho una carrera para tirar cohetes, acabando por detrás de Alonso, pero se le ha visto batallador, fajándose con quien se le pusiera a tiro, aunque siempre condicionado por un coche inferior a la mayoría. Sigue sin estar al cien por cien, pero por lo menos, hoy a sudado la camiseta, como se suele decir. Y no sólo por el calor reinante en la pista del desierto.
Hay que hacer un cometario especial sobre Rosberg. Ha realizado dos jugadas sobre Hamilton y el propio Alonso que no han gustado a nadie. Los ha hecho salir de la pista cuando ambos intentaban adelantarlo, enfadando sobre todo al español, que gesticuló con el brazo como hacía tiempo no se le veía. Las dos actuaciones están bajo estudio de los comisarios, aunque no creo que tengan ninguna consecuencia para el alemán de Mercedes.
De HRT sólo se puede decir que han vuelto a terminar la carrera con los dos pilotos en pista, que no es poco. Muestran algo mas de fiabilidad, aunque eso es todo. Bueno, mientras las cosas sigan así, por lo menos Pedro de la Rosa podrá hacer lo que más le gusta, que es pilotar un Fórmula 1 y divertirse en las pistas. Se lo merece.
El calvo de Antena 3 (sonaba mejor antes, la verdad) sigue haciendo de las suyas. Histérico, erróneo y ansioso por Alonso son los verbos que definen sus comentarios. Por favor, un poco más de realismo y veracidad, dejemos las amistades y las preferencias en casa, que se le supone un profesional de la materia, y bien que cobra por ello, por cierto. Ganas me dan de quitar el volumen al televisor, y dejar mudo al calvo. Quizás para la próxima carrera en Barcelona. Tres semanas faltan para una de las mejores carreras del mundial, Barcelona. Esperemos que se cumplan los augurios de Alonso, y que el Ferrari mejore de verdad. Hasta entonces, un cordial saludo. Alfonso Rodríguez.



